CAST / GAL

A buenas horas
Ana, 47, Madrid

Me había terminado el flat white y estaba poniéndoseme alpargatosa la boca.
Aún no quería irme. Pero esa cafetería con terraza resultaba prohibitiva para mi presupuesto.
'Yo lo valgo'.
Me impulsé a la barra y pedí un sofisticado té negro con papelón y yuzu.
6 euros por puro hielo en un vaso plástico con tapa abovedada y agujero para pajita.
Divinos, eso sí, los escasos sorbos que duró hasta agotarse.
Fue sólo entonces, tras consumir dos costosas bebidas, que el camarero tuvo a bien hacerme notar el dispensador de agua fría gratuita contiguo a mi mesa convenientemente oculto tras maleza.
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