CAST / GAL

Hogar
JUJA, 25, Mondariz

Cuando volvió a casa, todo seguía en su sitio: la misma puerta, la misma mesa, la misma ventana. Sin embargo, algo había cambiado. Su madre ya no estaba allí para recibirlo. Durante años había evitado entrar, temiendo encontrar el vacío. Aquella tarde respiró hondo y abrió la puerta. Sobre la mesa encontró una nota: “No tengas miedo de empezar de nuevo”. Sonrió. Recorrió las habitaciones, abrió las ventanas y dejó entrar el aire. Después pintó las paredes de amarillo. La casa seguía siendo la misma, pero por primera vez comprendió que cambiar también podía significar volver a vivir.
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