Rutina
Akim, 66, Barcelona
Hacia mediodía, desde el otro lado una mano anónima depositó un plato en el cajetín metálico. Al descubrir que eran lentejas, sintió un sudor frío. Aunque según sus cálculos era miércoles, en cambio era los martes cuando le traían legumbres. Y los miércoles tocaba ensaladilla, los jueves verdura, los viernes arroz, los sábados pasta, los domingos entremeses y los lunes embutidos variados. Así había sido siempre durante todo el tiempo que llevaba allí encerrado y sabía que el día que decidieran alterar ese orden estricto empezaría a perder el juicio.