CAST / GAL

El otro lado del espejo
Cristina, 54, Madrid

Despertar cada día en tu cama y ver la misma lámpara, la misma grieta en la pintura del techo. Observar la misma cara soñolienta en el espejo del baño, con ojeras y barba de cuatro días. Ducharse aprisa, beber café sin azúcar, ponerse traje y corbata, correr para coger el autobús porque llegas tarde a la oficina.
¿Qué vida era ésta? Se imponían algunos cambios.
Por eso, señor juez, tiré la lámpara, cambié de trabajo, dejé de tomar café amargo y maté a esa persona ojerosa que me miraba con tristeza desde el otro lado del espejo del baño.
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