El ajuar
Isabel, 64, Calafell
La bisabuela las bordó de soltera, punto a punto, junto a la ventana. Iniciales enlazadas, hilo de lino. Las estrenó en su boda y las lavó a mano toda la vida, guardándolas con espliego en el arcón.
Su hija las sacaba en las fiestas grandes, zurcía cada descosido y las planchaba con la misma devoción.
La nieta las usó menos, pero jamás las tiró: eran de la abuela.
La bisnieta abrió el arcón, no reconoció las iniciales y buscó las tijeras. La tela, tan suave de tanto lavarla, iba de maravilla para quitar el polvo.
Su hija las sacaba en las fiestas grandes, zurcía cada descosido y las planchaba con la misma devoción.
La nieta las usó menos, pero jamás las tiró: eran de la abuela.
La bisnieta abrió el arcón, no reconoció las iniciales y buscó las tijeras. La tela, tan suave de tanto lavarla, iba de maravilla para quitar el polvo.