Ecografía
Mike, 45, Vigo
Despuntó el día y apenas había dormido. Será así durante un tiempo, dijeron. Había una respiración más en la habitación, me aproximaba a veces para escuchar si seguía existiendo. Descubrí, en esos primeros días, que cuando me habían dicho: mira, ahí está su cabeza, ahí sus manos, ahí su corazón, se confundían. Ahí estaba el mío, latiendo fuera de mí. El mismo que ahora me cogía con su mano mi dedo. Es posible que no durmiese, que sólo soñaste.