CAST / GAL

El mejor cambio del mundo
Manuel López, 40, A Coruña

Cuando no pudieron hacer nada más por mi hermano pequeño, ayudé a mi madre a recoger sus cosas.

En la mesilla del hospital quedaban dibujos, un peluche… y su álbum.

Durante días me había pedido mi cromo brillante. Yo me negaba: era el más buscado, mi tesoro en el recreo. Hasta que una tarde, jugando, me ofreció uno doblado:

—¿Me lo cambias?

Miré sus ojos cansados y acepté, fingiendo que ganábamos los dos.

Hoy, al abrir el álbum, encontré mi cromo sin pegar.

Detrás, con letras torcidas, estaba escrito:

"Hermano, siempre me cuidaste".

Y lloré.
Vaya si lloré.
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