LAS MOIRAS
MACU, 62, Valladolid
Atenea leía con interés un artículo. No hacía referencia a alimentos para perder peso, ni a cremas para recuperar el lustre de la juventud. Lo agradeció.
Hablaba de las tres diosas griegas del destino.
Terminó la lectura feliz y liberada de toda responsabilidad sobre su fatum.
Su sino estaba en manos de Cloto, encargada de hilar la hebra dorada de la vida, de Láquesis quien marcaba la longitud de la misma, y de Átropos comisionada para cortar dicho hilo, y ponerle fin.
Evaporados los miedos y ajena a todo, fumó tranquila un pitillo mirando las volutas de humo.
Hablaba de las tres diosas griegas del destino.
Terminó la lectura feliz y liberada de toda responsabilidad sobre su fatum.
Su sino estaba en manos de Cloto, encargada de hilar la hebra dorada de la vida, de Láquesis quien marcaba la longitud de la misma, y de Átropos comisionada para cortar dicho hilo, y ponerle fin.
Evaporados los miedos y ajena a todo, fumó tranquila un pitillo mirando las volutas de humo.