La promesa
Michel Ney, 74, Santiago de Compostela
Desde niños juntos jugaban cerca de la vieja torre.
Pasaron los años y se convirtió en amor.
Se encontraban al atardecer al pie del cruceiro.
Una tarde, Tristán, abnegado en lágrimas le anuncia su incorporación al ejército.
"Te esperaré siempre, todos los días de mi vida ante esta cruz". Tres años después regresó, al pie del cruceiro, Isolda lo esperaba... la palidez de su piel, su mirada ausente y la transparencia de su figura: "Te esperé todos los días de mi vida, mi alma estuvo siempre contigo, pero la muerte me llamó"... Tristán se desplomó entonces muerto a sus pies.
Pasaron los años y se convirtió en amor.
Se encontraban al atardecer al pie del cruceiro.
Una tarde, Tristán, abnegado en lágrimas le anuncia su incorporación al ejército.
"Te esperaré siempre, todos los días de mi vida ante esta cruz". Tres años después regresó, al pie del cruceiro, Isolda lo esperaba... la palidez de su piel, su mirada ausente y la transparencia de su figura: "Te esperé todos los días de mi vida, mi alma estuvo siempre contigo, pero la muerte me llamó"... Tristán se desplomó entonces muerto a sus pies.