CAST / GAL

Los cambios se cuentan por minutos
andres, 54, SAN FERNANDO DE HENARES

El reloj de pared se detuvo el mismo día que nació mi hijo. Quise repararlo, pero mi padre apoyó una mano sobre la mía y susurró: «Déjalo. Hay relojes que se paran para que otros empiecen a latir».
Desde entonces sigue ahí, inmóvil, colgado en la pared.
A veces mi hijo me pregunta por qué nunca marca la hora. Yo sonrío y le digo que sí la marca: quedó detenido en el minuto exacto en que el tiempo dejó de contar los segundos y empezó a medir un nuevo ciclo en nuestras vidas.
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