Encuentros que cambian la vida
Leticia, 54, Madrid
Se sentó a su lado y lo saludó. Él la miró pero no dijo nada y siguió rezando. Eso y que antes de salir se levantara tres veces para ir al baño le hizo pensar que estaba inquieto por el viaje. Empezó a hablarle pensando que la conversación le tranquilizaría. Le contó que volvía a Vigo para casarse, que iba a tener un hijo en primavera y que estaba nerviosa con tanto cambio. Él la escuchaba en silencio con la frente apoyada en el asiento delantero. Cuando empezó a llorar, le tocó suavemente la espalda y notó algo duro.