CAST / GAL

Todo al negro
Moira, 64, Ferrol

El Libre Albedrío le dijo al Destino:
—Hagamos una última apuesta, pero esta vez sin malas artes.
—Siempre te gano sin trampas. Venga, elige a alguien —respondió El Destino.
El Libre Albedrío escogió a una mujer que salía de un bar, tambaleante y con las llaves del coche en la mano. Al llegar a él, se lo pensó mejor y decidió pedir un taxi. A mitad de camino hacia su casa, un infarto la fulminó en el asiento.
—Te he vuelto a ganar —dijo el Destino.
—Eres un tramposo. Has vuelto a llamar a tu amiga La Muerte.
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