Tres centímetros
Garibay, 48, valdemoro
Teresa pidió a Ramiro que cambiara. Él desplazó el sillón tres centímetros hacia la ventana. Cada vez que ella repetía la petición, añadía otros tres. El mueble cruzó el salón durante treinta y seis años, esquivó una columna, perdió una rueda y acabó junto a la puerta.
Después del entierro, Ramiro volvió a casa. En el parqué quedaba una línea clara, quebrada en cada discusión. Empujó el sillón otros tres centímetros.
—Así mejor, Teresa.
La vecina del primero oyó que volvían a discutir y subió el volumen del televisor.
Después del entierro, Ramiro volvió a casa. En el parqué quedaba una línea clara, quebrada en cada discusión. Empujó el sillón otros tres centímetros.
—Así mejor, Teresa.
La vecina del primero oyó que volvían a discutir y subió el volumen del televisor.