CAST / GAL

Rutina
Raquel, 51, Ferrol

Fue la avería del ascensor la que me devolvió al tiempo real. Acostumbrada a bajar los tres pisos en doce segundos exactos, hacerlo a pie me obligó a contar los peldaños. Conté cuarenta y seis. En el descansillo del segundo, casi tropiezo con un par de zapatillas de deporte; en el primero, el olor a tostadas quemadas aún flotaba en el aire. Llegué al portal convencida de que llegaba tarde a la oficina. Miré el reloj: no había pasado ni un minuto.
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