Pasó el tiempo.
José Moya, 56, Ventosela-Ribadavia
Pasó el tiempo para aprender a hacer sirsasana, tocar la guitarra, lanzarme a hablar ruso. No llegó el tiempo de la seguridad, de la calma, de la sabiduría, como habían prometido. La emoción ya no nace de ver por primera vez un cuerpo desnudo, de descubrirme en los amigos, de enfrentarse a un nuevo país. Pasó el tiempo y se me pasó el tiempo.