Donde guardaba los hilos
Javi Pumar, 28, Marín
La abuela tejía sin lana.
Decía que así no olvidaba a quién iba cada puntada.
Al principio reíamos.
Luego entendimos: sus manos recordaban lo que su mente soltaba.
Un día, al mirarla, noté que me tejía a mí.
—¿Sabes quién soy? —le susurré.
Sonrió.
Y apretó más fuerte la hebra invisible.
Decía que así no olvidaba a quién iba cada puntada.
Al principio reíamos.
Luego entendimos: sus manos recordaban lo que su mente soltaba.
Un día, al mirarla, noté que me tejía a mí.
—¿Sabes quién soy? —le susurré.
Sonrió.
Y apretó más fuerte la hebra invisible.