CAST / GAL

el destino es el final
Jesús, 61, Madrid

Yo siempre he creído en el destino. Desde niño tuve una educación muy rigurosa. Mi madre de fuertes creencias me inculcó la importancia de la fe. Los cursos pasaban con buenas notas, acompañados siempre por la adrenalina de la competición. Cada vez que llegaba a los exámenes planteaba un reto inalcanzable a nivel personal. Cuestión de ponerme límites, aunque mi favorito era el salto base. Fijé como meta la caída libre: 40 kilómetros. Mi cerebro empujaba hasta el final, pero mi corazón estalló. Prueba superada según la prensa sensacionalista. Ahora trabajo de Ángel Guardián en el cielo controlando mucha juventud.
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