El error del rey prudente
ANITA, 21, A Coruña
El nuevo rey justo, no como su padre a quien destronó, quiso saber su futuro.
El adivino advirtió que no debería saber, pero que moriría en su cama a manos de un santo fiel.
El rey, asustado, reforzó la seguridad, contrató guardias y exigió lealtad.
Una mala mujer, amante del antiguo rey y rechazada por el relevo, convenció a un guardia nuevo de que su rey era cruel.
El joven guardia, creyéndolo causa justa, en noche de luna asesinó al buen rey.
El rey prudente cometió un error: selló un destino que no existía hasta que el miedo lo fabricó.
El adivino advirtió que no debería saber, pero que moriría en su cama a manos de un santo fiel.
El rey, asustado, reforzó la seguridad, contrató guardias y exigió lealtad.
Una mala mujer, amante del antiguo rey y rechazada por el relevo, convenció a un guardia nuevo de que su rey era cruel.
El joven guardia, creyéndolo causa justa, en noche de luna asesinó al buen rey.
El rey prudente cometió un error: selló un destino que no existía hasta que el miedo lo fabricó.