Metamorfosis
Eirlen, 40, Zamora
Sabía que había llegado la hora, algo en su interior la invitaba a seguir a su instinto. Se giro una última vez sobre si misma para ver el atardecer, cuando volviera a abrir los ojos, todo sería distinto. Se acurruco envuelta en su sabana y se durmió. Al día siguiente, su cuerpo había cambiado, dos hermosas alas brotaban de sus costados. Las expandió y como un resorte alzó el vuelo. Y asi la oruga, se convirtió en mariposa.