Oda al destino
Silvia, 35, Vigo
Quizá me salga caro escuchar palpitar el riego de la sangre en tu carótida, rama de la aorta tan cerca del corazón, sintiéndome cariátide sosteniendo el peso de tu templo.
Si trazo sobre el papel, lo hago trizas: inocente niña trenzándose el pelo, tronzándose el alma, trepando por los muros de mi adentro. Muéstrame lo que tramas, sin trampas; solo tus besos en mi espalda, borrando miedos sin manchar el alma. Besar el cielo o arder en el infierno, si todo está escrito, vivámoslo sin prisa, con calma, como lluvia que escampa, como brisa que amaina.
Si trazo sobre el papel, lo hago trizas: inocente niña trenzándose el pelo, tronzándose el alma, trepando por los muros de mi adentro. Muéstrame lo que tramas, sin trampas; solo tus besos en mi espalda, borrando miedos sin manchar el alma. Besar el cielo o arder en el infierno, si todo está escrito, vivámoslo sin prisa, con calma, como lluvia que escampa, como brisa que amaina.