Lo que ves
Victoria Castro, 35, Limpias
La primera vez que abrió los ojos vio unas manos a lo lejos. Intentó alcanzarlas, pero no lo consiguió. Volvió a cerrarlos sin tener noción del tiempo que pasaba.
La segunda vez había muchas caras; tantas que la imagen lo abrumó y tuvo que cerrarlos de nuevo.
Luego aparecieron los colores. Después, un reloj. Un libro. Una iglesia. Luces de pantallas. Un niño que venía a abrazarle. Una playa. Un beso.
La penúltima vez que abrió los ojos volvió a ver muchas caras.
Y, la última vez, de nuevo aquellas manos.
Esta vez sí las alcanzó.
La segunda vez había muchas caras; tantas que la imagen lo abrumó y tuvo que cerrarlos de nuevo.
Luego aparecieron los colores. Después, un reloj. Un libro. Una iglesia. Luces de pantallas. Un niño que venía a abrazarle. Una playa. Un beso.
La penúltima vez que abrió los ojos volvió a ver muchas caras.
Y, la última vez, de nuevo aquellas manos.
Esta vez sí las alcanzó.