Línea final
Javi Pumar, 28, Marín
El billete decía solo ida, pero Marta dudó en el andén. Una mariposa se posó en su maleta; era la misma que, de niña, creyó que guiaba a las almas perdidas.
—Si apareces —susurró—, me quedo.
Y apareció.
Aquel desconocido, idéntico al del sueño que tuvo tres noches seguidas, se sentó frente a ella en el tren equivocado.
Sonrió.
Y el tren partió.
—Si apareces —susurró—, me quedo.
Y apareció.
Aquel desconocido, idéntico al del sueño que tuvo tres noches seguidas, se sentó frente a ella en el tren equivocado.
Sonrió.
Y el tren partió.