CAST / GAL

El tren que no cogemos
Jesus Lorenzo, 65, Valladolid

No pude cerrar la tapa del contenedor de residuos; un cuadro pintado lo impedía. Levanté la tapa y cogí el cuadro. Lo subí a casa y lo guardé en el trastero.
Pasó el tiempo y, un día cualquiera, encontré la puerta rota, descerrajada. No había duda: me habían robado.
Recorrí todas las habitaciones y no faltaba nada. Entré en el trastero y el cuadro ya no estaba. Una angustia me conmovió. Entonces pensé en mi primera novia, en mi primer trabajo, en mi primer amigo. Y dije: “Otra cosa que se me escapa entre las manos”.
Compartir: