CAST / GAL

EL CASCANUECES
CUCURUXA, 48, Carballo

Ya en el aeropuerto me dirijo al control policial con mi maleta. El guarda de seguridad me informa que no está permitido volar con cascanueces, le enseño mi bolsita de nueces desamparadas y le explico que sin el cascanueces, la vida no les tendría sentido.
Insisten en dejar el cascanueces, así que voy corriendo al baño y lo precinto en la puerta con una nota “esperando mi otra mitad”. A la vuelta de mi viaje, me dirijo corriendo al baño con mi bolsa de nueces, y allí estaba el cascanueces, con notas de ánimo para hacer la espera más llevadera.
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