Cíclicos
La suciedad de las flores, 19, Illescas Toledo
Quizás en las grietas de las estatuas de mármol o en el frío de un café que fue caliente, haya algo que sea diferente, notando como sin querer las cosas vuelven de una manera y de la manera así más devastadora vuelven a no ser como eran. El tiempo es la condena más humana, pues uno decide si el cambio existe, por consciencia, pero no elegimos lo que cambia y lo que no, quién se queda o quién se va. Quizás así, el verdadero cambio sea el que aceptamos, pese a las consecuencias, y lo que quede.