Ante el espejo
Beatriz Galindo, 49, Madrid
Sola ante el espejo, ayer veías a una niña peleona y con ganas de aprender.
Una época donde solo estudiaban los hombres.
Tu tesón te hizo salir del campo hacia un mundo de oportunidades. Relucía el cristal.
Es ahora cuando tu luz es intermitente y vaga por la estancia. A veces, tu reflejo se
apaga como estrella fugaz. No volverás a verle.
En unos días tu cara, cuerpo, tus entrañas se empañarán.
En meses, dejarás de limpiarlo. La niña regresará sin fuerzas, sin nombre y llena de
vaho.
No sentirás, no llorarás y en años, tu imagen desaparecerá.
Una época donde solo estudiaban los hombres.
Tu tesón te hizo salir del campo hacia un mundo de oportunidades. Relucía el cristal.
Es ahora cuando tu luz es intermitente y vaga por la estancia. A veces, tu reflejo se
apaga como estrella fugaz. No volverás a verle.
En unos días tu cara, cuerpo, tus entrañas se empañarán.
En meses, dejarás de limpiarlo. La niña regresará sin fuerzas, sin nombre y llena de
vaho.
No sentirás, no llorarás y en años, tu imagen desaparecerá.