CAST / GAL

Al final el niño decide quemarse
Raúl Ese, 22, Dena

Hace años, mi madre me llevó a una mujer con las uñas largas y la mirada abierta. Quemó un par de hierbas y conjuró al cielo. Antes de irnos, me miró atentísima y avisó que el corazón del niño se quemaría.
Al cumplir los veinte años, me enamoré. No fue antes ni después. Decidimos celebrarlo en una fiesta del pueblo, eufóricos de amor. Él y yo.
Dieron las doce de la noche, se hizo el silencio y el cielo se iluminó en mil colores. Cayó una chispa que quemó un poco mi mejilla y prendió el corazón.
Aún seguimos juntos.
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