Ella
Lois Fuente, 31, O Incio
Llevaba 3 horas dando vueltas en coche por la ciudad. Las maletas y las cajas de recuerdos se deslizaban en el maletero. Observaba a la gente caminar, imaginando sus vidas porque la suya nunca fue especial. Pensaba en cuántas historias guardaban unos ancianos sentados o cuántos Pokémon cazaba un adolescente. El juego terminó cuando su hijo gritó. Su hermano pequeño había vomitado encima del él. Sabía que darles chuches no era buena idea, pero no encontraba otra forma de calmarlos. El semáforo se abrió y, sin rumbo, pensó adónde ir con el caos a cuestas oliendo a regaliz de fresa.