La receta de la felicidad
Ángela, 24, TUDELA DE DUERO
Un día dejé de desayunar avena y lo sustituí por churros; dejé de ducharme y de usar desodorante, y comencé a llevar calzoncillos de pana hasta en verano, pese a la mirada reprobatoria de mi gato.
Los churros hicieron que me salieran granos y papada, mi olor se volvió agrio y los calzoncillos me provocaron escozores que me hacían caminar raro, pero desde entonces, mis hermanos no me encasquetan a mis sobrinos los sábados y los vecinos ya no me piden que les haga favores cada dos por tres.
A veces los cambios no nos hacen mejores, solo más felices.
Los churros hicieron que me salieran granos y papada, mi olor se volvió agrio y los calzoncillos me provocaron escozores que me hacían caminar raro, pero desde entonces, mis hermanos no me encasquetan a mis sobrinos los sábados y los vecinos ya no me piden que les haga favores cada dos por tres.
A veces los cambios no nos hacen mejores, solo más felices.