El hilo
Silvia, 34, Tudela de Duero
Dicen que el destino se teje con hilos invisibles. Él decía que yo era su hilo rojo. Lo creí. Y tiré fuerte. Lo tensé sin saberlo, sin entender que un hilo no es una cuerda. Lo asfixié sin querer.
Hoy, más que un lazo, somos silencio. Pero a veces lo siento: un leve tirón, como un susurro desde lejos. Tal vez no se rompió. Tal vez solo se aflojó, esperando que el tiempo desenrede lo que el orgullo enredó.
Y si no… me basta con saber que, por un instante, estuvimos atados al mismo destino.
Hoy, más que un lazo, somos silencio. Pero a veces lo siento: un leve tirón, como un susurro desde lejos. Tal vez no se rompió. Tal vez solo se aflojó, esperando que el tiempo desenrede lo que el orgullo enredó.
Y si no… me basta con saber que, por un instante, estuvimos atados al mismo destino.