Cuando la voz respondió
AnaEC, 50, Barcelona
Al llegar al final Pedro recordó: los primeros pasos.
Las lágrimas. El roce del primer beso. El dolor de la primera pelea. Aquella decisión que le había llevado a seguir un camino sin retorno.
Ahora, casi en el postrero aliento, Pedro susurró a los oídos cercanos:
—Todo fue cosa del destino.
—No —respondió una voz que solo Pedro oyó—. Siempre fuiste tu propio destino y hacia él caminas ahora.
Las lágrimas. El roce del primer beso. El dolor de la primera pelea. Aquella decisión que le había llevado a seguir un camino sin retorno.
Ahora, casi en el postrero aliento, Pedro susurró a los oídos cercanos:
—Todo fue cosa del destino.
—No —respondió una voz que solo Pedro oyó—. Siempre fuiste tu propio destino y hacia él caminas ahora.