Los afectos
Ana, 47, Navia
No importa los años que pasen. Tal fue la huella que dejaste en mi vida aquellos meses que, en ocasiones, todavía a día de hoy, me pregunto qué hubiese sucedido entre nosotros si nuestros caminos se hubiesen cruzado en otro momento de nuestra historia en lugar de cuando, atados de pies, manos y corazón, no podíamos dejar el afecto fluir. Ese afecto permanece en el tiempo, pero ya no forma parte de lo cotidiano y, por ello, cuando algún recuerdo irrumpe en mi mente para escapar a lo que pudo haber sido, siento de nuevo la traición del destino.