EL FIN DEL INICIO
TOÑO, 57, Vedra
—Vivimos en el fin del mundo —Juan suspira— y nunca se nos ocurrió disfrutar de una puesta de sol —le comenta a Alicia mientras contemplan el horizonte multicolor desde Fisterra.
Alicia asiente. Sus ojos son dos faros de ilusión que iluminan el Atlántico; el gesto de su boca dibuja una sonrisa infinita.
—¡Es hermoso!
—No tanto como tu mirada —responde él, mientras su rodilla besa el suelo del ocaso y extrae un anillo del bolsillo—. ¿Quieres casarte conmigo?
Son dos segundos de espera que siente como una eternidad. Su mano tiembla como vela al viento.
Alicia asiente. Sus ojos son dos faros de ilusión que iluminan el Atlántico; el gesto de su boca dibuja una sonrisa infinita.
—¡Es hermoso!
—No tanto como tu mirada —responde él, mientras su rodilla besa el suelo del ocaso y extrae un anillo del bolsillo—. ¿Quieres casarte conmigo?
Son dos segundos de espera que siente como una eternidad. Su mano tiembla como vela al viento.