CAST / GAL

El Tránsito
Alfonso, 78, Sevilla

A las 7:00 sonó el despertador. Juan se sobresaltó en la penumbra, estiró la mano hacia la mesita de noche. Sus dedos rozaron el vaso de agua que estaba roto y sus cristales le rasgaron la piel.
No brotó sangre ni sintió dolor.
Desorientado corrió al baño y encendió la luz. El espejo no devolvió su rostro: en su lugar flotaba una silueta translúcida y cristalina que refractaba la tenue luz del amanecer. La realidad comenzó a desvanecerse a su alrededor.
Juan supo con certeza que acababa de cruzar el umbral hacia el tránsito a un mundo desconocido.
Compartir: