El taxista
Óscar, 51, Palencia
El destino es un taxista cabrón que te recoge en una esquina cualquiera y te lleva por rutas que no pediste. Yo lo encontré una noche, sentado en un banco con el pecho apretado por la ansiedad. "Sube, Marcelo", me dijo, pero yo ya no era él; era el yo tartamudo, perdido.
—¿Destino? ¿O solo cagadas mías?
—Las dos cosas, idiota. Elige bien el camino.
Giró por calles oscuras, con semáforos en rojo que ignoré. Ahora miro el retrovisor: errores como faros rotos. ¿Llego a algún sitio? No sé. Solo sé que sigo en el coche esperando el próximo desvío.
—¿Destino? ¿O solo cagadas mías?
—Las dos cosas, idiota. Elige bien el camino.
Giró por calles oscuras, con semáforos en rojo que ignoré. Ahora miro el retrovisor: errores como faros rotos. ¿Llego a algún sitio? No sé. Solo sé que sigo en el coche esperando el próximo desvío.