La casualidad del destino
TamaDP, 35, Ponferrada
Se encontraron en el avión, él con la ventanilla, ella con el pasillo. Se volvieron a encontrar en la fila del hotel, y sonrieron. Coincidieron en un pequeño restaurante, en mesas contiguas, y compartieron el pan de la mesa. Al final del viaje, en el aeropuerto, se sentaron uno al lado del otro. "Qué casualidad, ¿no?", dijo ella. "Supongo que sí", respondió él. "Por cierto, me llamo Javier. ¿Y tú?". "Yo me llamo Destino".