Madrid – Ribadeo – Reikiavik
aaradia, 39, Santiago de Compostela
Y aquí estoy otra vez, de vuelta al verano madrileño tras dos semanas fugaces a orillas del Cantábrico; intentando dormir sobre el suelo de la cocina. Confieso que nunca imaginé que protagonizaría una situación tan kafkiana, y ya van tres noches seguidas. Tampoco había experimentado este efecto de irrealidad provocado por sofocante el calor. Los días transcurren como vividos por otra persona. Y me obsesiona una idea. Cuando paso en metro Nuevos Ministerios, me imagino tomando la línea 8 hasta el final. Accedo al aeropuerto. Me acerco al primer mostrador y me dirijo al dependiente: “Quería un billete, destino Reikiavik”.