Tiempo del destino
Iria Mercedes, 30, Arreixo
Un sentimiento de amor plasmado sobre papel. Un papel invadido de lágrimas, despidiéndose de aquel amor. Un amor de juventud marcado por su partida, aquel 14 de febrero en que el destino insinuó un regreso tras los años. Dieciséis años pasaron pensando en él, en su vuelta, en ese destino que habría de unirlos. El mismo destino que acompañó a la autora, refugiada en aquel rincón recóndito de la ciudad. Lugar que fue testigo silente de un amor partido, y refugio de sus lágrimas cada verano. ¿Era acaso el destino regresar allí una vez más, solo para recordarlo?