CAST / GAL

Confidemcia
Helena de T., 78, Gijón

Estás preciosa, hija mía, dijo la madre cogiéndole la mano y alzando su brazo para hacerla girar. Preciosa, volvió a decir.
Lo mejor de todo es que estoy muy enamorada, mamá. Por cierto, nunca me pareció que quisieras mucho a papá, ¿por qué te casaste con él?
La madre, mirándola a los ojos, contestó: Para que tú un día pudieras llamarme mamá.
Compartir: