En la Prorroga
Hasta que el destino nos alcance, 77, Palencia
Tras presidir una agotadora reunión del Consejo de Administración, perdió el conocimiento y cayó desplomado.
Recobró el sentido en el Hospital. Inmóvil, entre tubos y monitores, pensaba constantemente sobre el futuro de sus empresas y de sus familiares sin su patriarcado.
Volvió a salir a la calle en silla de ruedas, llevado por una cuidadora. Pronto advirtió que cada vez eran menos los que se paraban interesándose por su salud. Pocos parecían echarle en falta.
Ya en el Asilo, durante la cena de Navidad, contemplando el trozo de roscón que le sirvieron, exclamó descorazonado:
- ¡“Me ha tocado el haba”!-.
Recobró el sentido en el Hospital. Inmóvil, entre tubos y monitores, pensaba constantemente sobre el futuro de sus empresas y de sus familiares sin su patriarcado.
Volvió a salir a la calle en silla de ruedas, llevado por una cuidadora. Pronto advirtió que cada vez eran menos los que se paraban interesándose por su salud. Pocos parecían echarle en falta.
Ya en el Asilo, durante la cena de Navidad, contemplando el trozo de roscón que le sirvieron, exclamó descorazonado:
- ¡“Me ha tocado el haba”!-.