CAST / GAL

Tras el Fuego
Chus, 58, Cacheiras, Teo

Tras el fuego, cuando el humo desapareció, quedaron cenizas y el olor a quemado de todo lo que ya no estaba allí.
Se sentó sobre una piedra desolado, a mirar esta nueva realidad. De repente el abrazo y los lametones de su perro, lo envolvieron. Sin darse cuenta, las lágrimas brotaron de sus ojos, su corazón se sintió arropado y sonrió. A pesar del manto negro que cubría los restos de su vida, los recuerdos, los amigos y la ilusión seguían vivos. En ocasiones, aunque el camino no sea recto, lo importante es no olvidar dónde queremos llegar.
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