CAST / GAL

Destinos chicos
Telmi, 50, Santander

Por el sendero que llevaba hacia la cabaña vimos, fugazmente, entrelazarse con nuestros pies una pequeña liebre. Observando detenidamente los matorrales apenas divisamos dos pequeños movimientos de ramas agitándose. Continuamos con nuestro afán de llegar al apreciado refugio pero, a paso ligero, pues las amenazantes nubes grises presagiaban lluvia. Evan, mi amigo de los veranos de la infancia, estaba empeñado en mostrarme algo. Tres pasos más y... nos tocó correr velozmente. El apocalipsis parecía llegar envuelto en un vendaval cegador. Mi traspiés al estar bajo cubierto nos salvó y, con su cuerpo sobre el mío, cruzamos nuestras miradas.
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