CAST / GAL

Morriña
Lila Purple, 49, Salamanca

Nunca supe por qué me invadía una sensación indescriptible cuando miraba el mar, el horizonte que solo ven los marineros. Yo era de interior, de río, de meseta. Mi coche se ha parado en plena noche, justo aquí, en un pueblo junto al mar. Estoy sentada en la cama del hostal que he encontrado abierto. Su dueña ha sonreído al verme entrar como si me conociera. Me ha dado un abrazo y me ha susurrado algo al oído. “Sabía que algún día el destino te traería hasta aquí. Al pueblo del que huyó mi hija, al pueblo de tu madre”.
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