CAST / GAL

El Peso Justo
Kamela, 59, Betanzos

A los veinte años, sus manos tropezaban con entradas de conciertos, números de teléfono apuntados en servilletas y llaves de portales extraños. A los treinta, el espacio lo ocupaban tarjetas de crédito, tiques de gasolina y analgésicos para el estrés.Hoy, al vaciar sus pantalones, solo encontró una piedra lisa de río que su hija le había regalado por la mañana.
Sonrió al notar el cambio de peso: le había llevado media vida comprender que lo importante no era llenar los bolsillos, sino vaciarlos de todo lo innecesario.
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