Y de repente... Nada
Lady Meiga, 34, Baiona
Y de repente, sin previo aviso, una vorágine descontrolada la atrapó. Ella no entendía qué estaba pasando. Sólo sentía su cuerpo golpearse a uno y otro lado sin explicación alguna. Y no podía, siquiera, aferrarse a nada. Había perdido su punto de referencia. Lo había perdido todo. Sin más... Sentía frío, sentía el viento agitarla... Hasta que de pronto la vorágine la escupió y se vio en una nueva realidad completamente diferente. Todo era igual y, a su vez, todo era distinto. La realidad que conocía se había desquebrajado con una torre de naipes. El cambio había comenzado.