CAST / GAL

LA NIÑA Y SUS GUSANOS
Charo, 67, A Coruña

La niña cuidaba con mimo sus gusanos de seda. Metidos en una caja de zapatos agujereada como un colador para que respiraran, todos los días les ponía hojas de morera frescas para alimentarlos. Eran muy voraces. Los contemplaba sin cesar, los veía crecer y se impacientaba porque formaran su crisálida, su capullo. Y el día llegó. Se acomodaron en un rincón de la caja y formaron el esperado capullo. Ahora era la aparición de la mariposa lo que la pequeña esperaba y cuando llegó el momento contempló satisfecha y emocionada el nacimiento de la polilla.
Compartir: