CAST / GAL

Volver a casa
Nani, 53, A Lagoa de Mera

Aterrizó en Shanghái sin nervios. No hubo choque cultural, solo una sensación extraña: todo le resultaba familiar.
Cada ciudad le dejó algo: el brillo del Bund, el viento en la Gran Muralla, la calma en Chengdu.
No entendía el idioma, pero sí el ritmo, el ambiente, la forma de estar.
Sentada en una casa de té, entre bambúes movidos por el aire, lo entendió:
No era la primera vez que sentía China como suya.
Quizá, en otra vida, ya había vivido allí.
El destino la hacía regresar a casa.
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