Mayo del 68
ANGEL M., 67, Mérida
Volvió de la manifestación eufórico, nunca había sentido una catarsis semejante. Subió los escalones de dos en dos, rememorando las pancartas, los gritos, la sensación de que algo grande había sucedido y, sobre todo, que habían cambiado su destino para siempre.
Entró en su pequeño piso de alquiler y frenó en seco. Allí estaban el fregadero lleno de platos, la ropa sucia en una cesta, los apuntes del examen que aún debía estudiar…
—Aquí está fallando algo —pensó perplejo— ¿No quedamos en que nada volvería a ser como antes?
Entró en su pequeño piso de alquiler y frenó en seco. Allí estaban el fregadero lleno de platos, la ropa sucia en una cesta, los apuntes del examen que aún debía estudiar…
—Aquí está fallando algo —pensó perplejo— ¿No quedamos en que nada volvería a ser como antes?