CAST / GAL

La caricia
Pablo Alfonso Fernández, 49, Palencia

En ese momento saltaron todas las alarmas. Los indicadores nos situaban en el nivel tres de alerta y debía activarse el protocolo de emergencia. Se habían cometido demasiadas imprudencias que desencadenaron una serie de actuaciones a todas luces ineficientes. El consumo energético resultaba excesivo, las condiciones higiénicas escasas, y se ponía en peligro innecesariamente la debida atención monitorizada. Los testigos afirman que el doctor prescindió de la aplicación de inteligencia artificial que gestionaba las constantes vitales paciente, accedió por su propio pie a la cabina de salud, se desprendió de la protección y le acarició la mano. Decidió ser humano.
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