Prometeo y Adán
Juan Antonio, 69, Ribadeo
En el zurrón, “escudiella de atramizes”, y bajo un tórrido sol de julio, Adán, cabizbajo, se dirige allende lo ahí dado. Ha tropezado con la roca, donde un hombre está siendo atado; hacendoso el Buitre Proveedor eslabona la sumisión de Prometeo. Admiración y sorpresa en el saludo de Adán. El preso racionaliza su condición y, autocomplaciente, así dice: “El Olimpo es proveedor”.
Adán prosigue su caminar. Leve sonrisa en los labios, orgullo en su corazón, “Yo soy -es su pensamiento- mi proveedor”.
Adán prosigue su caminar. Leve sonrisa en los labios, orgullo en su corazón, “Yo soy -es su pensamiento- mi proveedor”.